La primera visita a un club swinger suele estar cargada de expectativas y cierto nerviosismo. Es importante prepararse para disfrutar al máximo desde el primer momento. Lo esencial es llevar ropa de acuerdo a la temática de la noche, sensual y sugerente.
Antes de acudir, conviene repasar los acuerdos de la pareja: claridad sobre lo que desean, límites y señales para comunicarse discretamente. Una palabra clave que permita pausar la situación si uno se siente incómodo es una herramienta muy útil. Todo gira en torno al respeto y la empatía dentro y fuera de la pareja.
Al llegar, se aconseja presentarse con naturalidad y abrirse a socializar. Tenemos espacios íntimos y zonas comunes para conversar y conocer otras personas. Si bien la idea es interactuar, no hay obligación de participar en ninguna de las dinámicas propuestas, sexuales o no: observar y tomarse el tiempo para adaptarse es perfectamente válido, especialmente en la primera visita.
Finalmente, lo más importante es tener una actitud abierta y buenas energías. Cada experiencia es única y la clave está en relajarse, disfrutar del ambiente y aprovechar la oportunidad para reforzar la confianza en la pareja, sumar nuevas amistades y abrir la mente a sensaciones distintas y enriquecedoras.
